LA SEMILLA
Sobre sanar a través del arte
“Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros”
Jean-Paul Sartre
La línea parpadeante le perforaba la frente. Insistiendo. Presionando. Latiendo como un reloj sofocante.
Las ideas brotaban, pero no eran lo suficientemente perfectas. No quería tirar de algo manido. Pero, sobre todo, no quería volver a sonar superficial… No es que las propuestas anteriores fueran malas; técnicamente estaban bien escritas y narradas, pero ella las sentía falsas, frías y distantes. Como si alguien más las hubiera escrito por ella y la voz no cuadrara.
“¿Cuál es mi voz?” ocupó su mente.
No podía decidir un género, mucho menos pensar una historia. Aquello escapaba de su control; la obsesionaba.
El aire se sentía pesado y húmedo. Su camiseta le apretaba, aunque el cuello era de tipo barco. Sudaba, a pesar de que sus uñas se habían vuelto moradas cinco minutos antes. El miedo la congelaba. No quería perder otra oportunidad… Este no era un proyecto de curso más; era su tesis. Solo tres propuestas de doce serían seleccionadas para ser filmadas. Y ella se sentía más seca que nunca.
“Con razón nunca me eligen.”
No servía para esto y nunca había estado tan segura de algo. ¿Por qué carajos había decidido estudiar cine si no era creativa? Su jefe le había dicho eso hacía meses, que no era creativa, y eso seguía ahí… Pudriéndose. Apestando. Carcomiéndola por dentro.
Le ardía la garganta como si hubiera comido picante; odiaba el picante. Por enésima vez, reparó en la maldita línea: latía cada vez más fuerte.
“¿Acaso eso es posible?”
A lo mejor rendirse era lo más sensato. ¿Qué sentido tenía siquiera intentar triunfar?
Las ambiciones son unas cabronas: juegan con tu mente y te hacen creer que, al fin, alguien te va a valorar.
“¿Cómo se sentirá que te reconozcan?”, se preguntó. “¿Sería más talentosa si él no se hubiera ido o seguiría abandonando todo a mitad de camino? Quizás es su culpa que me cueste comprometerme, y a saber qué más… ¿Pero por qué mierda estoy pensando en él?”
Jamás pensaba en él.
Su madre no se atrevía siquiera a preguntar y nunca lo había hablado entre amigos. No le parecía necesario; no lo extrañaba. ¿Cómo puedes extrañar algo que nunca tuviste? La vida de momento parecía ir bien y no sentía que eso fuera gran cosa.
“Sí, todos tienen uno, pero yo no. Y estoy bien”, debatía con ella misma.
La rumiación se apoderaba. Las compulsiones pesaban.
¡Bum!
Un golpe seco contra la ventana la hizo saltar. Del otro lado había un pajarito. Tenía el cuello roto.
“Pobrecito.”
Le daba pena pero, en cierta forma, también envidia: ya no tenía que soportar la vida. Aunque, de seguro ser un pájaro era más fácil. O cualquier animal, en verdad... No sobrepiensan. Fluyen sin miedo. No necesitan impresionar a nadie. Son lo que ves. Son libres.
“¿Acaso es ese el secreto del éxito?”
Tictac, tictac: la línea gruesa y negra sonaba todavía más fuerte.
“No necesito impresionar a nadie.”
Parecía que se le iba a salir el corazón del pecho. Sus manos temblaban. Tenía un nudo en el estómago. Por primera vez, la línea se detuvo. Ya no luchaba y su voz pisaba fuerte.
El teclado casi corría solo. En la pantalla, la historia empezó a florecer:
No sé lo que es tener un padre.
Este relato retrata uno de los momentos visagra de mi vida: cuando decidí hablar por primera vez sobre mi ausencia paternal.
Pasé de nunca hacerlo a parir un cortometraje. Se llamó “Rocío” y se convirtió en un proceso profundamente terapéutico. Ya pasaron 10 años desde su estreno y todavía me remueve verlo…
Mirando hacia atrás, me enorgullezco de la Vaithiare que se atrevió a abrir esa puerta. Sin ella, jamás habría sido capaz de comprender por qué soy como soy.
Esta es la manera más sincera que tengo de invitarte a crear desde lo que te mueve. Desde ese rinconcito en que tu voz hace eco. Desde el trauma y el dolor, sí, pero también: desde la aceptación y el amor propio.
🌻
Tu ancla de hoy ⚓: Tu alma tiene el poder de crear algo jodidamente hermoso y humano. No la subestimes.
Aquí te dejo el teaser. Si te apetece verlo entero, dilo y te lo paso 🙃.




Escribir, crear desde nuestra historia, desde lo que somos y nos toca transitar es profundamente terapéutico. Y para mí al menos, es la forma de lograr que eso que vivimos y nos hace ser quienes somos cobre todo su sentido. Tengo una sección que se llama Polaroids, ahí voy rescatando y puliendo recuerdos como piezas de un rompecabezas, ese ejercicio me permite conocerme mejor e ir recuperando imágenes y momentos con mayor nitidez.
Profundamente hermoso y valiente. Quiero verlooooo